Como hemos visto en los posts anteriores tenemos al momento de transmutar cinco elementos: fuego (unión sexual), agua (ens seminis, tanto masculino como femenino), tierra (cuerpo físico), aire (respiración) y eter (Transmutacion sexual, Amor, Rosa). Combinados ellos dentro de si mismo, se obtiene la piedra filosofal, el elixir de la larga vida, la transmutación de los elementos groseros (plomo) en oro alquimico. Sencillamente en eso reside toda la Alquimia. Es por eso que también hoy los investigadores tienen demostrado que las doctrinas alquimistas de la antiguedad; las griegas, las chinas, las arabes, las hindues, las sumerias, las mayas, estrucas, las pakistanas, asirias, cátaras, judías y las cristianas medievales, todas tienen un perfecto paralelismo, siendo inogetable su homogeneidad y coincidencia en todas ellas, como veremos en el siguientes artículos Ouroboros y el Significado de Ouroboros
Como vamos demostrando en este blog, vemos que la coincidencia que tanto desconcertó a investigadores y estudiosos del tema, tiene una explicación clara bajo la enseñanza de los rosacruces.
Como vamos demostrando en este blog, vemos que la coincidencia que tanto desconcertó a investigadores y estudiosos del tema, tiene una explicación clara bajo la enseñanza de los rosacruces.
De una manera universal la Orden Rosacruz de acuerdo al Orden de Melquisedec estableció los cinco elementos bajo un codigo solar riguroso.
De la enseñanza dada por el fundador de civilizaciones, educador y una chispa del Regente de la Tierra Melquisedec: Oannes (Johannes/Ieouans/Juan) el V.M. OM YEOWAMS OM, podemos apreciar en este bajorelieve sumerio, que el aire es simbolizado por un ave, la tierra por un becerro, el fuego por un león y el agua por el hombre, notese que la mano del hombre toca la del león, fuego + agua = conciencia, de lo que resulta la vara o lanza o kundalini, notese en este dibujo que el fuego coexiste con el aire y la tierra con el agua.
Estrucos
El nacimiento de los cinco elementos
proviene del Logos Solar, del hombre cristificado, de la pentalfa y es el siguiente: de la relación del círculo (elemento femenino = yoni) y el diámetro (elemento masculino =limgan) obtenemos una constante infinita (pi), que por ser tal está en constante movimiento, por lo tanto es una esvástica en movimiento, por lo tanto se representa como una cruz dentro de un circulo, de allí el siguiente diagrama:
De aquí se infiere drásticamente que la Rosa en la Cruz es un símbolo totalmente sexual, constituye en si los cinco elementos: la pentalfa, Venus el símbolo del amor, que no es otra cosa que el Ank egipcio, el símbolo de la vida, la unión sexual del hombre y la mujer. Esto representa la rosa en la cruz, todas las rosas nacen de la bendita cruz, en castidad, en la unión sexual del hombre con la mujer, sin el derramamiento del ens seminis (orgamos), sino de transmutar ese azogue en bruto, Transmutando su simiente generando la rosa.
Todo fornicario (hombre y mujer) genera una cruz sin rosa, como esa que se encuentra en los cementerios (semen-terio = deterioro del semen).
La rosa cruz es equivalente a la esvástica de los budistas, la imagen de la derecha encontramos este símbolo alquimico en la fachada de una casa de 1933 en principe de gales, en España y los mismos ejemplos se encuentran en todas las ciudades del mundo.
Todo fornicario (hombre y mujer) genera una cruz sin rosa, como esa que se encuentra en los cementerios (semen-terio = deterioro del semen).
La rosa cruz es equivalente a la esvástica de los budistas, la imagen de la derecha encontramos este símbolo alquimico en la fachada de una casa de 1933 en principe de gales, en España y los mismos ejemplos se encuentran en todas las ciudades del mundo.

El ank egipcio, es la relación entre lo femenino y masculino, como vemos en este bajo relieve egipcio, la mujer iniciada (serpiente levantada en la cabeza) comparte la parte limgam y el hombre el yoni femenino, la llave de la vida tiene por base los 5 valores de la Orden Rosa Cruz Om o la pentalfa (mano), claro esta…

Como vemos dentro de las catedrales en la edad media se manifesto la rosacruz, a traves de distintas ornamentaciones como vemos en Notre Dame, cabe una aclaración el arte gothico proviene de la palabra arts goth, (el lenguaje que todos los individuos comunicaron la enseñanza de la rosacruz om sin ser comprendidos por el vulgo y todos los mitómanos fanáticos religiosos de todas las épocas y edades, incluidos claro está la misma iglesia, que indudablemente si se enterase de este arte simbólico alquímico esotérico jamás hubieran permitido su transcendencia en el tiempo, no tuvieron esa suerte todos los alquimistas rosacruces que murieron a manos de los inquisidores y sus trabajos robados y escondidos en sus sótanos-bibliotecas).
La biblia es un tratado de alquimia; encontramos en el Apocalipsis la siguiente descripción " y el primer animal era semejante a un león, el segundo animal era semejante a un becerro; y el tercero tenía cara como de hombre; y el cuarto animal semejante a un águila volando"
La palabra Merkaba o Merkava - Hebreo "Carro" se usa en la Biblia (Ezequiel 1:4-26), cada una de ellas tiene cuatro alas y cuatro caras para referirse al trono-carruaje de Dios, el vehículo de cuatro ruedas conducido por cuatro querubines, (de un hombre, León, buey y águila). Estas cuatro alas significa en alquimia el elemento de volatización común a los cuatro elementos como veremos en la ilustración de abajo, que no es otro que el amor de pareja, la quinta esencia, la rosa entre los dos maderos, etc, etc, etc....
En todas las construcciones mundiales de todos los tiempos y edades, se representan los cinco elementos en forma de cúpulas siendo la central la más importante la transmutación, el eter, la quinta esencia, la Rosa en la cruz (las otras cuatro cúpulas).

La verdad es simple reza el final de esta ilustración, y para confirmar dicha aseveración transcribimos el prefacio a la segunda Edición Francesa del libro Las moradas filosofales:
"No pensamos cometer ninguna imprudencia al publicar que Fulcanelli, nos confió que había estado más de veinticinco años buscando ese Oro de los Sabios que sin cesar tenía junto a sí, bajo la mano y ante los ojos. Esta confesión, teñida de sinceridad y de humildad en la que asomaba casi el arrepentimiento, nos dejó, por el momento, confundidos. A decir verdad, su ejemplo no constituía una excepción. Naxógoras, de quien leíamos junto al maestro, La alquimia desvelada, en una fiel traducción francesa manuscrita del siglo XVIII, después de haber buscado durante más de treinta años aquel cuerpo misterioso -que tenía en sus manos cada día- (LA MUJER simplemente esa es la verdad ¡es tan simple!), exclama, de pronto transportado:
"¡Oh, gran Dios! ¡En qué ceguera nos tenéis hasta donde sabéis, por vuestra misericordia infinita, que esta Obra no nos perderá!".
Comentaba entonces el maestro, con su grave y noble rostro cubierto por sus cabellos grises e inclinado sobre nuestro hombro:
-"Así, el oro filosófico, todo lleno de impurezas, rodeado de espesas tinieblas y cubierto de tristeza y de duelo, debe ser considerado, sin embargo, como la verdadera y única materia prima de la Obra, al igual que sucede con la verdadera y única materia prima el mercurio, de donde ese oro invisible, miserable y desconocido ha nacido. Esta distinción, que no se acostumbra hacer -precisaba- es de una importancia capital, pues facilita muchísimo la comprensión de los textos y permite la resolusión de las primeras dificultades".
La conversación proseguía, y a ella eran a menudo convidados como testigos, bajo la suave luz de una gran lámpara de petróleo, los autores reunidos en muchedumbre en la biblioteca vecina:
-"Desde el principio, el resultado de la coagulación del agua se presenta de forma tal, que generalmente es rechazada sin que nadie se tome la molestía de someterla ni al menor exámen".
"No pensamos cometer ninguna imprudencia al publicar que Fulcanelli, nos confió que había estado más de veinticinco años buscando ese Oro de los Sabios que sin cesar tenía junto a sí, bajo la mano y ante los ojos. Esta confesión, teñida de sinceridad y de humildad en la que asomaba casi el arrepentimiento, nos dejó, por el momento, confundidos. A decir verdad, su ejemplo no constituía una excepción. Naxógoras, de quien leíamos junto al maestro, La alquimia desvelada, en una fiel traducción francesa manuscrita del siglo XVIII, después de haber buscado durante más de treinta años aquel cuerpo misterioso -que tenía en sus manos cada día- (LA MUJER simplemente esa es la verdad ¡es tan simple!), exclama, de pronto transportado:
"¡Oh, gran Dios! ¡En qué ceguera nos tenéis hasta donde sabéis, por vuestra misericordia infinita, que esta Obra no nos perderá!".
Comentaba entonces el maestro, con su grave y noble rostro cubierto por sus cabellos grises e inclinado sobre nuestro hombro:
-"Así, el oro filosófico, todo lleno de impurezas, rodeado de espesas tinieblas y cubierto de tristeza y de duelo, debe ser considerado, sin embargo, como la verdadera y única materia prima de la Obra, al igual que sucede con la verdadera y única materia prima el mercurio, de donde ese oro invisible, miserable y desconocido ha nacido. Esta distinción, que no se acostumbra hacer -precisaba- es de una importancia capital, pues facilita muchísimo la comprensión de los textos y permite la resolusión de las primeras dificultades".
La conversación proseguía, y a ella eran a menudo convidados como testigos, bajo la suave luz de una gran lámpara de petróleo, los autores reunidos en muchedumbre en la biblioteca vecina:
-"Desde el principio, el resultado de la coagulación del agua se presenta de forma tal, que generalmente es rechazada sin que nadie se tome la molestía de someterla ni al menor exámen".











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